ESTE 13 DE JUNIO (2019) SE CUMPLEN 788 AÑOS DE SU MUERTE.
1195. LOS PRIMEROS AÑOS EN LISBOA
San Antonio nació en Portugal, en Lisboa, en 1195. Una tradición tardía
indica la fecha del 15 de agosto. Hijo de padres nobles, sabemos que
fue bautizado con el nombre de Fernando.
Transcurre los primeros
años de formación bajo la guía de los canónigos de la catedral. Serán
años preciosos para su formación y discernimiento.
1210-1220. EN SAN VICENTE Y EN COIMBRA CON LOS CANÓNIGOS DE SAN AGUSTÍN.
Alrededor de los 15 años entra en el convento agustino de San Vicente,
fuera de las murallas de Lisboa, para adherir al proyecto de
consagración a Dios que había ido madurando.
Aquí vive unos dos
años. Luego, probablemente para evitar las distracciones de amigos y
parientes de la ciudad, con el permiso de los religiosos se traslada a
Coímbra, que en aquel tiempo era la capital de Portugal, donde surge
otra abadía de los canónigos agustinos.
Permanecerá en Coímbra 8
años, profundizando en su formación religiosa y dedicándose al estudio
de las ciencias humanas, bíblicas y teológicas: los frutos de este
estudio lo convertirán en uno de los eclesiásticos más cultos de la
Europa de los inicios del siglo XIII.
En 1220 Fernando, por
primera vez, entra en contacto con los frailes menores, religiosos
fundados por Francisco de Asís en la lejana Italia. De hecho, las
reliquias de cinco misioneros franciscanos torturados y asesinados en
Marruecos, son llevadas a Coímbra, a la iglesia de la Santa Cruz, donde
vive Fernando. Probablemente es en este período que profundiza su
contacto con los primeros franciscanos llegados a Portugal.
El
encuentro se revelará fundamental en el camino de fe del joven
religioso: con gran sorpresa de todos, en el septiembre de 1220 decide
dejar a los canónigos agustinos para entrar a formar parte de los
seguidores de Francisco de Asís. Con este motivo abandona el viejo
nombre de bautismo para tomar el de Antonio
Antonio madura una fuerte vocación misionera y, en particular, al martirio: con este ideal parte para Marruecos.
1220 – 1222 DEL AFRICA A ASIS
Sin embargo, llegado a Marruecos, Antonio contrae una grave y no bien
precisada enfermedad: es obligado al reposo forzado y no puede predicar.
Pasado algún tiempo y no sanando, no le queda más que rendirse a la
voluntad de Dios y regresar a la patria. Pero el barco en que había
embarcado, empujado por vientos contrarios va a dar a Sicilia, con un
desastroso naufragio.
Después de una convalecencia de un par de
meses, de Sicilia se dirige a Asís: es la ocasión propicia para
encontrar a Francisco de Asís que, para Pentecostés de 1221, había
convocado a todos los frailes. Será un encuentro simple, pero capaz de
confirmar la elección que Antonio había hecho de seguir a Cristo por
medio de la fraternidad y minoridad franciscanas.
Antonio es
invitado a dirigirse a Romaña, al eremitorio de Montepaolo, cerca de
Forlí, para dedicarse a la oración, a la meditación y al servicio
humilde de los frailes.
1222 – 1227 PREDICADOR EN ITALIA Y EN FRANCIA

En septiembre de 1222 se celebran en Forlí las ordenaciones
sacerdotales. Según se cuenta, faltó el predicador invitado para la
ocasión: Antonio -religioso y sacerdote- es invitado a sustituirlo: es
la revelación de su talento como predicador. A pesar de ser extranjero,
de sus palabras emergen su profunda cultura bíblica y su simplicidad de
expresión.
A partir de aquel día Antonio es enviado por los
caminos del norte de Italia y del sur de Francia para animar con su
predicación del Evangelio a las gentes y a los pueblos, a menudo
confundidos por los movimientos heréticos que se difundían en aquel
tiempo. Tendrá también palabras de corrección para la decadencia moral
de algunos exponentes de la Iglesia.
Finalizando el 1223 le es
propuesto a Antonio enseñar teología en Bolonia, tarea que realiza
durante dos años, a la edad de 28-30 años. Así pues, san Antonio es uno
de los primeros religiosos dedicados a la enseñanza de la teología en la
fraternidad de los Menores, recibiendo para esto la aprobación del
mismo san Francisco, por medio de una carta que ha llegado hasta
nosotros.
Sabemos que en 1226 Antonio estaba en Limoges, Francia;
no tenemos noticias claras de cuándo regresó a Italia. Las hagiografías
indican, sin embargo, su presencia en Asís, para el capítulo general de
los Frailes menores que se tuvo allí en Pentecostés, el 30 de mayo de
1227.
Antonio, por sus talentos, que demuestra saber poner
al servicio del Reino de Dios, recibe también el encargo de Ministro
Provincial (o sea, guía de las fraternidades franciscanas) del norte de
Italia, con mucha probabilidad en el trienio de 1227-1230. El encargo
comporta la visita a los numerosos conventos de la Italia septentrional.
Antonio demostrará enseguida preferir la ciudad de Padua y la pequeña
comunidad franciscana junto a la simple iglesita de Santa María Mater
Domini.
En esta ciudad, Antonio se quedará durante dos breves
períodos de tiempo, cerca uno del otro: el primero entre 1229 y 1230; el
segundo entre 1230 y 1231, durante el cual muere prematuramente. A
pesar de ser un período tan breve, Antonio instaura un fortísimo vínculo
con esta ciudad.
La Assidua, la primera biografía de san
Antonio, afirma que escribió sus Sermones para los domingos durante una
de sus permanencias en Padua. A pesar de que la noticia no está probada
del todo, es cierto que este voluminoso texto (dirigido en modo
particular a sus frailes para formarlos en el arte de la predicación)
expresa la gran ciencia teológica del religioso que -después de la
canonización- recibirá el título de Doctor de la Iglesia.
1230 – 1231 E L TESTAMENTO ESPIRITUAL
El empeño que puso Antonio en la predicación y en el sacramento de la
reconciliación durante la Cuaresma de 1231 puede considerarse su gran
testamento espiritual.
A todo esto se une una gran atención por
los pobres y por los males de la ciudad: gracias a sus intervenciones y
enseñanzas sabemos que en un estatuto ciudadano, relativo a los deudores
insolventes, el 17 de marzo de 1231, el magistrado jefe (algo así como
el alcalde) de Padua, Esteban Badoer, estableció que el deudor que no
pudiera pagar, sin culpa suya, una vez cedidos sus bienes a cambio, no
sería encarcelado
1231 LA MUERTE

Los trabajos de la
Cuaresma desgastaron un físico ya exhausto. Después de la Pascua acepta
retirarse con otros frailes a Camposampiero (pueblecito a pocos
kilómetros de Padua) huésped del conde Tiso. Pide, sin embargo, que le
sea acondicionado un simple refugio sobre un gran nogal, donde
transcurre las jornadas en contemplación con Dios y en diálogo con las
gentes humildes de la aldea. Es durante esta permanencia que se le
aparece el Niño Jesús y dialoga con él, como testificará el conde Tiso.
Un viernes -es el 13 de junio de 1231- se siente aquejado por un fuerte
malestar. Puesto en una carreta es llevado a Padua, donde el mismo ha
pedido poder morir. Llegado a la Arcella, un barrio a las puertas de la
ciudad, murmurando las palabras "Veo a mi Señor", expira a la edad de
unos 36 años.
Algunos días después, con solemnes funerales,
Antonio es sepultado en Padua, en la iglesita de Santa María Mater
Domini, su refugio espiritual en los períodos de intensa actividad
apostólica.
Al cabo de un año de su muerte, la devoción de los
paduanos y la fama de tantos prodigios realizados convencen al papa
Gregorio IX a ratificar rápidamente la canonización, o sea, a
proclamarlo santo el 30 de mayo de 1232, sólo 11 meses después de la
muerte.
En 1946 la Iglesia proclama a san Antonio de Padua "Doctor de la Iglesia Universal", con el título de Doctor Evangelicus.
RECONOCIMIENTOS
San Antonio es enterrado en Padua, en la iglesita de Santa María Mater
Domini, el martes 17 de junio de 1231. Probablemente el cuerpo no fue
enterrado sino puesto un poco elevado en una urna de mármol, de manera
que los devotos, siempre más frecuentes y numerosos, pudieran ver y
tocar el arca-tumba.
Con el paso de los siglos, por distintos motivos, la tumba ha sido abierta y sus reliquias trasladadas en tres ocasiones:
Reconocimiento y traslación de 1263
El más importante reconocimiento y traslación ocurrió el 8 de abril de
1263, cuando el cuerpo fue trasladado a la Basílica terminada, que había
sido construida en su honor. Buenaventura de Bañoregio, entonces
ministro general de los franciscanos y luego también él santo, presidió
la ceremonia.
Al examinar los restos mortales, antes de
colocarlos en una nueva caja de madera, se dio cuenta de que la lengua
del Santo permanecía incorrupta. Ante tal descubrimiento, Buenaventura
exclamó: "Oh lengua bendita, que siempre has bendecido al Señor y has
hecho que otros lo bendigan, ahora queda manifiesto cuántos méritos has
adquirido ante Dios"
Traslación de 1310
Otra
traslación segura ocurre el 14 de junio de 1310, cuando las sagradas
reliquias fueron solemnemente transportadas a la nueva capilla dedicada
al Santo en la extremidad izquierda del crucero de la Basílica.
El 14 de febrero de 1350, el cardenal Guido de Boulogne viene a Padua
para cumplir una promesa al Santo (había sido sanado de la peste negra) y
para donar un precioso relicario en el que fue puesta la mandíbula del
Santo.
Reconocimiento y exposición de 1981
El 6 de
enero de 1981 se inició una importante investigación sobre los restos
del Santo, en ocasión del 750 aniversario de la muerte de san Antonio.
Una comisión religiosa y una comisión técnico-científica, entrambas
nominadas por la Santa Sede, cuidaron la apertura de la tumba y
examinaron todo lo que allí encontraron. Removida la lápida lateral de
mármol verde, se encontró una caja grande de madera de abeto, envuelta
en telas preciadas.
Esta contenía otra caja más pequeña de
madera, dentro de la cual, en diversos paquetes envueltos en telas
preciosas y colocados en tres compartimientos con sus respectivos
escritos había:
- el esqueleto, con la excepción del mentón, del
antebrazo izquierdo y de otras partes menores (conservadas por siglos en
otros relicarios particulares),
- el hábito
- la "massa
corporis", o sea, las cenizas, en las que fueron individuadas las
frágiles partes del aparato vocal del Santo, como para confirmar el
prodigio de la lengua incorrupta.
Los restos de san Antonio
fueron recompuestos en una urna de cristal y expuestos, desde la tarde
del 31 de enero a la tarde del 1 de marzo de 1981 (un total de 29 días) a
la veneración de los devotos que acudieron en multitudes
impresionantes: más de 650.000 personas.
Terminada la exposición,
la urna de cristal fue encerrada en una caja de roble y recolocada en
la secular tumba-altar de la capilla dedicada a san Antonio.
Algunos de los hallazgos, en particular el hábito y las reliquias del
aparato vocal de san Antonio, están hasta hoy expuestos en la Capilla de
las Reliquias.
Exposición de 2010
Finalmente, en
febrero de 2010, durante seis días, los fieles pudieron venerar los
despojos mortales de san Antonio, expuestos en la Capilla de las
Reliquias de la Basílica del Santo, antes de que regresaran a la Capilla
del Arca una vez terminada la restauración iniciada en 2008.
Resultado: alrededor de 200.000 peregrinos llegados a la Basílica y
150.000 oraciones dejadas sobre la tumba, confirman una vez más, si
hubiese necesidad, el amor de la gente por nuestro querido Santo.
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